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23 Mayo 2012

Autorrescate en pared

Autorrescate en pared

La práctica de la escalada conlleva unos riesgos inherentes (caída de un componente de la cordada, heridas por caída de piedra, etc.), para lo cual se deben conocer exhaustivamente todas las técnicas de rescate y evacuación de un accidentado en terreno vertical.

Generalmente, la necesidad del rescate surge cuando en una escalada un componente de la cordada sufre un accidente o una caída que le limitan para seguir escalando. Necesariamente habremos realizado una detención de la caída, para seguidamente, y con un análisis previo de la situación, realizar desde la disposición de cordada, la reunión con el accidentado.

A estas primeras maniobras le denominaremos recuperación del herido. Ésta se efectuará sobre la reunión más conveniente, hacia arriba o hacia abajo. Desde esta reunión y valorando las limitaciones del herido, se rompe la formación de cordada y se inicia la evacuación, adoptando otra disposición que nos permita ganar el suelo o una zona donde ya no son necesarias las técnicas de autosocorro para continuar la evacuación e iniciar el transporte hasta un centro hospitalario si procede.
Si el rescate del accidentado se lleva a cabo con el material específico de las coradadas de escalada, se denomina autorrescate. Si, por el contrario, lo efectúan otros equipos externos con material especial para salvamento, se denomina rescate organizado.

AUTORRESCATE
Al contar con unos medios limitados, estas técnicas requieren un amplio conocimiento del material y, sobre todo, una gran capacidad de improvisación para poder adaptarse a las variadas situaciones que se puedan presentar. Por ello, se explican una serie de técnicas para que el escalador, después de un estudio de la situación y del terreno, decida cuál de ellas o qué combinación utilizará.
Es imprescindible la práctica periódica de las técnicas que a continuación se detallan, para que, llegado el caso, se pueda reaccionar con rapidez y seguridad.


DESCENSOS

En toda operación de autorrescate se intentará, como norma general, evacuar al herido hacia abajo, pues siempre será más ventajoso trabajar a favor de la fuerza de gravedad.

Descuelgue

Es el procedimiento adecuado en el caso de que el herido pueda colaborar. Mediante cualquier sistema de frenado (ocho, medio ballestrinque, freno de mosquetones, etc.) instalado en la reunión, se desciende al accidentado unido al extremo de la cuerda.

Descuelgue con portor
Este procedimiento está indicado cuando el herido no puede colaborar, muy similar al caso anterior, pero requiere que la cordada sea de al menos tres componentes. El sistema de frenado se controla directamente en la reunión, limitándose el portor al guiado del accidentado en el descenso.

Descuelgue guiado. Rápel guiado.
En el caso de que el descenso esté muy desplazado de la vertical o en extraplomo y la cordada esté formada por tres componentes, se seguirá este procedimiento.
El primer socorrista descenderá en rápel con una sola cuerda, pasándola por seguros intermedios, desviando el rápel de la vertical hasta llegar a la reunión. Lleva consigo el extremo de otra cuerda, que utiliza opcionalmente como cuerda de seguro. Una vez llegado a la reunión, ancla la cuerda libre.
Desde la reunión superior se recupera la cuerda de rápel y con ella se descuelga al accidentado, teniendo la precaución de unirlo mediante un mosquetón a la cuerda fija que lo guía hasta la reunión.
El tercer componente de la cordada desciende mediante un Rápel guiado recuperando todo el material posible.


Descuelgue en polea guiado.
En situaciones menos extremas y cuando la cordada está formada por dos componentes, el socorrista puede descender en rápel y utilizar un descuelgue en polea guiado para llevar al accidentado hasta la reunión empleando la propia cuerda como guía.


Rápel descolgando al herido
En el caso de que el herido no pueda controlar el descenso o le sea difícil acceder a la reunión, el socorrista debe descender primero, habiendo pasado previamente por el rápel el descensor del accidentado, para descolgarlo posteriormente desde la reunión inferior variando la tensión sobre la cuerda según convenga.


Rápel con herido.
Es de especial importancia el colocar un sistema autobloqueante unido al socorrista para poder soltar las manos en cualquier momento.

Rápel poleado
Este procedimiento se utilizará cuando el accidentado quede suspendido de la reunión. Se tendrá en cuenta que en este caso sólo se contará con la mitad de la cuerda, por lo que será importante localizar un lugar adecuado para montar una reunión intermedia y continuar con el descenso.



Una vez que se ha conseguido traer al accidentado hasta la reunión y se hace necesario continuar descendiendo, éste es el procedimiento más polivalente, sobre todo si la cordada está formada por dos componentes.


Descenso por cuerdas cargadas.

En muchas maniobras de rescate, será necesario descender por la misma cuerda o cuerdas de las que está suspendido el accidentado. Al estar en tensión, no será posible utilizar ningún sistema convencional de rápel, sustituyéndolo por el método de la figura.


Descuelgue en polea.
Si resultara accidentado el primero de cordada encontrándose éste en la vertical de la reunión y hasta ese punto se ha consumido menos de la mitad de la cuerda, bastará con descolgarlo hasta que llegue a la reunión.
Si el accidentado no está en la vertical de la reunión y hasta el punto de caída ha consumido menos de la mitad de la cuerda, bloqueará ésta y ascenderá por ella mediante nudos autobloqueantes, dejando pasada la cuerda por al menos dos de los últimos seguros (el números de seguros intermedios a dejar, dependerá de la seguridad que ofrezcan éstos) y quitará la cuerda de los seguros intermedios sobrantes; cuando alcance el tramo comprendido entre el último seguro y el accidentado, traccionará de una de las cuerdas para sacarla de los seguros, Posteriormente desciende hasta reunión, llevando el extremo de la cuerda libre y desde aquí sólo queda descolgar al accidentado de una cuerda, traccionando de la otra, para finalmente llevar al compañero hasta la reunión.
Si el accidentado no está en la vertical de la reunión y además se ha consumido hasta el punto de caída más de la mitad de la cuerda, se seguirá el método explicado, uniendo las cuerdas y formando así un circuito cerrado que permita llevar al accidentado hasta la reunión.
En el caso poco frecuente de contar con una sola cuerda de escalada, habrá que recurrir a montar una buena reunión intermedia que acorte el tramo entre el punto de caída y la reunión original, a menos de la longitud de la cuerda, permitiendo unir los extremos en el punto de encordamiento del accidentado, cerrando así el circuito.

ASCENSOS
Cuando un escalador ha quedado por debajo de la reunión, en una zona por la que no puede subir o separado de la pared, la solución más adecuada será ascenderlo hasta la reunión.
Si el compañero colabora, lo más rápido será que ascienda por la cuerda mediante nudos autobloqueantes . Si no colabora, se utilizarán los procedimientos de contrapeso o poleas.

Ascenso mediante contrapeso.
Adecuado cuando se dispone de suficiente cuerda en la reunión para quedar suspendido en el extremo contrario. Empleando una simple polea, el socorrista hace uso de su propio peso para ayudarse en el izado.
Bloqueado el sistema de seguro mediante un nudo de fuga, el socorrista coloca un autobloqueante, unido a un anillo largable, en la cuerda del accidentado, descargando el peso del mismo.
Retira el freno y pasa la cuerda en polea por el punto central de la reunión. Se prepara para rapelar por el cabo libre, colocando un autobloqueante por encima del descensor.
Quita el autobloqueante de la cuerda del caído y comienza a descender; de esta forma cada escalador cuelga de un lado de la cuerda. En el descenso, se retiran los seguros intermedios.
Cuando el socorrista se encuentra colgado, tira de la cuerda con los brazos para desequilibrar la polea. El accidentado sube y el socorrista baja. Cuando se encuentra a la misma altura el socorrista asciende por su cuerda utilizando los autobloqueantes y repite la maniobra. Para evitar que el accidentado se pueda escapar de nuestro alcance, conviene pasar una cinta por su cuerda.

Esto no es un curso eshaustivo, para controlar la tecnicas de autorrescate, hay que realizar un curso con un profesor titulado para dominar estas técnicas.



1 comentario

  • Enlace al Comentario wilson 03 Julio 2012 wilson

    super interesante el tema, me gustaria saber como es la tecnica de auto rescate de dorso, y en el caso que la persona no pueda realizarlo el mismo, que tecnica se utiliza para rescatarlo

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